Dictados por Daniel Mongelli. Comienzan el:
martes 18 de octubre en Buenos Aires.
También en el mes de octubre en Rosario y en Paraná
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domingo, 25 de septiembre de 2011
martes, 20 de septiembre de 2011
Primavera
Hay miradas que nos acompañan por siempre. Nunca se nos van a borrar de la memoria.
Tenemos siempre a alguna persona que por más que pasen los años y no sepamos nunca más nada de ella, la seguimos recordando.
Mucho amor contenido es el que guarda el corazón y circula a través de nuestros sentidos. No sabemos dónde es que hemos dejado las llaves o algún papel importante... pero por más años que transcurran hay cosas que las recordamos siempre.
Muchas de esas cosas no se pueden describir, sólo se sienten. Es como el olor de la primavera... siempre que lo respiramos una catarata de recuerdos nos ingresa por cada uno de los sentidos.
HOY es Primavera, pero más que una estación es la oportunidad que tenemos de florecer. En algún lugar de nuestra alma hay pequeños brotes que pueden ser grandes árboles o simples yuyos.
Tenemos que regarlos y cuidarlos, son nuestra responsabilidad, como el destino, como la suerte, como el futuro, casi siempre depende de la dedicación que le otorguemos.
Hoy es Primavera... es una nueva oportunidad, es la vida que siempre nos regala un nuevo brote.
martes, 10 de mayo de 2011
5 minutos & Verónica Shuager
Porque siento que cuando me mira me está mirando y cuando me escucha me está prestando atención.
Es verdad que tiene los sentidos cambiados, no responden correctamente a sus mandos naturales . Porque ella puede tocarte con la mirada, sonreirte con el alma y hablar con el corazón.
Vive la vida sin dar sermones, pero enseñando con cada paso que da, muchas veces en forma ingenua, otras desprevenida... pero es sincera, valor poco común en más de un sitio.
Verónica Shuager es una de esas personas de las cuales nos podemos sentir orgullosos de conocerla, porque sienpre vamos a saber de qué lado está. Es el fiel ejemplo de que en la política hay gente que no está para robar o para acomodarse, que tiene sueños totalmente realizables y que en la realización de los mismos deja la vida sin ningún otra arma que sus convicciones.
Es verdad que siempre van a aparecer impresentables, miseralbes e inescúpulosos que movidos por intereses, por pequeños intereses traten de tergiversar la realidad. Pero también es verdad que la pasión que la mueve puede generar cada uno de los cambios que se proponga.
El mes pasado presenté mi segundo libro, "Oratoria Dinámica DMG" y no dude en ponerla en los agradecimientos, porque Verónica Shuager es una de las personas por las que me siento orgulloso de dedicarme a la comunicación política. En muchos casos asesoro sin colocar ni el más mínimo rastro de mi nombre, pero este caso es distinto, siento la obligación y un placer especial al hacerlo.
Porque cuando me abraza siento algo especial y cuando me habla le creo, pero cuando dice que puede cambiar a Carcarañá pienso que no es tan así, aún sin quererlo puede cambiar a más de una vida y a mucho más que una ciudad. Porque en un momento en los que los ejemplos se necesitan a cada instante, hay gente que está en ese camino y por suerte nos cruzamos en un punto de esa larga senda.
Porque a mí también me asiste la razón apasionada, porque razonar con estas reglas es una utopía anómica y porque elijo cuidadosamente a las personas, siento que Verónica Shuager es un regalo de Dios y ser felices es pedirle a Dios 5 minutos pero cada 5 minutos. Gracias Vero por estos 5 minutos.
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Carcarañá,
Daniel Mongelli,
Vernica Shuager
jueves, 22 de julio de 2010
Matú Okengo
Matú Okengo vivía rodeado de basura, su casa era literalmente un chiquero. El piso era de barro, el agua que salía de un arroyito que pasaba cerca inundaba parte de su hogar.
ver fábula completa: www.hermesbaires.com/site/es/node/1851
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viernes, 21 de mayo de 2010
Un Amigo y Maestro

Éramos muy chicos y nos decían que el futuro era todo nuestro, pero teníamos realmente muy poca participación del presente. Queríamos hacer algo, expresarnos desde algún lugar, decir lo que no se podía, y para eso había que manejar un código especial. Hablar sin hablar, buscar figuras y licencias poéticas que desde algún sitio del intelecto grite todas esas cosas que había que callar. Eran tiempos de palos, golpes, furia contenida y de no te metas, no hables: porque el silencio es salud. Es esos tiempos y siendo casi un niño conocí a un personaje que hizo que pensara. Nunca lo hice igual que él, pero me otorgó otra mirada, aportó la libertad de las preguntas y sobre todo sumergirme en otro mundo. Mi vida transitaba por el camino de una familia tradicional, el colegio, con uniforme y pelo bien corto, los grupos parroquiales y la barra brava de Atlanta. Éramos muy chicos y un profesor de guitarra con pelo largo y vistiendo como en los raros, violentos y movilizantes `70 nos enseñaba más que guitarra. Nos mostraba otra realidad. Decía que había que resistir, pero desde la acción, no desde lo filosófico. Se jugaba por aquello que quería y sobre todo, en tiempos en los que está prohibido expresarse, disentir y proyectar nos enseñó que se podía soñar. Sin más recurso que su talento apostó por el difícil camino del arte, por la tortuosa, peregrina e inestable vida del artista. Cuando uno ingresaba a la casa, que oficiaba de aula de estudio, debía atravesar un breve jardín, un pasillo y luego en la sala de la casa siempre había visitas, que compartían la clase. Uno sospechaba que no todos pagaban las clases, que muchos se atrasaban, seguramente que porque no podían, porque la crisis siempre estuvo presente en la economía de la vida de los jóvenes. Pero todos asistían a verlo, a aportar su pensamiento y a gozar del arte. A vivir sin especulaciones y a poder decir lo que pensamos. Jorge Garacotche, realizó la campaña de marketing de guerrilla más importante que recuerdo. Consiguió unos stickers en blanco, como esas etiquetas para poner precio pero más grande y con un sello les imprimía el nombre de su grupo: Canturbe y les daba a sus alumnos, amigos y seguidores algunas planchas para que las pegaran en cuanto lugar les fuera posible. Así la ciudad podía leer Canturbe, nada más que eso en todos lados, en las paredes, en cartelería y señal ética, en ascensores, colegios, clubes, por donde quiera que uno transitara se podía encontrar con uno de esos cartelitos. Cierta vez Charly García le comentó que estando en Brasil, junto con Levón vieron uno de sus carteles. Mucho tiempo después y ya hecho un hombre puedo rescatar el inmenso valor de todas aquellas personas que ayudaron en mi formación. Porque siendo muy jovencito puede observar en la facultad como algunos para ganar el favor de algún profesor lo seguían por dos cuadras adulándolos o siendo siempre funcional al poder. Pude ver a mequetrefes que desde un púlpito manchado de grasa y sangre nos enseñaban moral. Pero en esos instantes siempre pude recordar a todas aquellas personas que pusieron el cuerpo a sus dichos, a los que no eligieron el camino más cómodo, ni eligieron tomar atajos, que pueden contar su pasado sin ponerse colorados. Querido Jorge Garacotche: gracias por todo. Daniel Mongelli
martes, 24 de noviembre de 2009
viernes, 6 de noviembre de 2009
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